Déficit calórico…. ¿es conveniente?

Continuamente escuchamos que hay que crear el famoso “déficit calórico”, o lo que es lo mismo “gastar más de lo que comes”. Es decir, que no se puede ingerir más calorías de las que gastas, o engordarás.

Esto está basado en los famosos Principios de la Termodinámica, que llevan a la conclusión que «las calorías son calorías», sea cual sea su precedencia. Por lo tanto, según esta teoría, 1.000 calorías de salmón, de brócoli, o de pastelitos son lo mismo. Las cosas no son tan simples.

Las calorías son unidades de energía térmica que se pueden utilizar o almacenar. 

Esta es la clave: o se utilizan o se almacenan.

Y esto no depende de comer más o menos, sino de lo que comes.

¿De que sirve comer menos?

Si comes menos, poco a poco vas a bajar el metabolismo basal y la producción de calor. Tendrás más frío y te cansarás más haciendo lo mismo, con lo cual tenderás a moverte menos porque “no tienes ganas”. A su vez tendrás más hambre porque entra en juego la leptina y estarás de peor humor.

Perderás algo de peso al principio pero en poco tiempo tu peso se estabiliza. Porque tu cuerpo se adapta a lo que ingieres. Es lo que se llama homeostasis.

Así que después de unos pocos meses, el cuerpo, que es muy listo, mantiene el metabolismo en modo “ahorro”, esperando a que pase “la mala racha”, y vuelves a recuperar el peso anterior. Has sufrido para nada.

Y es que comer menos al final no funciona

Porque a menor ingesta de «combustible», menor gasto energético por parte del cuerpo. 

El cuerpo se regula para sobrevivir. 

Entran en juego las Hormonas

Y la insulina es la reina de este juego: lo gobierna casi todo.

Si comes alimentos ricos en glucosa, como por ejemplo 1.000 calorías de pastelitos, o un desayuno típico de tostadas con mermelada y jugo de naranja, tu páncreas segregará insulina para quitar de en medio toda esa glucosa de más, transformándola en grasa. No sólo almacenas más grasa, sino que no puedes quemar la que ya tienes guardada en tus michelines. ¡Engordas!

En cambio, si comes alimentos bajos en glucosa, y comes por ejemplo 1.000 calorías de salmón o desayunas unos huevos con panceta, la insulina no entra apenas en escena, y tu cuerpo utilizará esa grasa que ingieres más parte de la que tienes almacenada. ¡Adelgazas!

Tu cuerpo no hace lo mismo con esas 1.000 calorías.

No te engordan las calorías sino la insulina, que estando alta, las almacena sin permitirte utilizarlas.

Por lo tanto, repito: la clave de las calorías reside en si éstas son utilizadas o si son almacenadas.

Y quien gobierna esto es la insulina y el resto de hormonas. Las hormonas son la clave a la hora de adelgazar.

Recuerda que:

Mientras la insulina esté alta, NO puedes quemar grasa.

¿Qué sube la insulina? El azúcar y los carbohidratos.

La grasa apenas estimula la insulina. Sin insulina de por medio, la grasa que comes se va a utilizar como energía.

Las proteínas estimulan la insulina de una forma muy “elegante”, es decir, muy lentamente.

Si la insulina está siempre alta, almacenas grasa y te conviertes en quemador de azúcar «sugar-burning».

Si la insulina está baja y estable te conviertes en quemador de grasas  «fat-burning».

Comer menos y bajo en grasas... es mentira...

Todavía hay muchos médicos fieles a la teoría convencional del “balance energético” y culpan al paciente de su obesidad. Recomiendan una dieta “baja en grasa” para que se ingieran pocas calorías y más ejercicio para quemar esas calorías.

Es increíble que no se tenga en cuenta que el cuerpo procesa, almacena y libera energía a través de las hormonas. Y así las «recomendaciones oficiales» se basan en cosas como cereales integrales, leche descremada o mucha fruta. Comiendo así, tenemos un resultado preocupante porque la epidemia de la obesidad sigue disparándose. Sin nombrar las múltiples patologías que devienen de esto.

El objetivo es que el metabolismo cambie y UTILICE la grasa corporal como energía en vez de ALMACENARLA.

Por eso NO hay que comer menos.

Hay que comer mejor

Curiosamente, la consecuencia de comer mejor es que probablemente comas menos.

Lo prioritario es estar sano. Y para ello hay que comer los nutrientes adecuados, sin importar demasiado las calorías.

LA ELECCIÓN DE QUÉ COMER SÍ IMPORTA

Lo verdaderamente importante es comer lo que hay que comer.

Prioriza la comida real. Casera, cocinada en casa con alimentos naturales. Evita toda la comida procesada.

Aumenta el consumo de grasas saludables como la que encuentras de forma natural en carnes, pescados y mariscos, el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos, lácteos enteros si te sientan bien, etc. No estimulan apenas la insulina, por lo que las quemarás fácilmente.

Evita el azúcar, las harinas, los cereales, las gaseosas, los jugos, etc. El azúcar está en todas partes. Disparan la insulina y no te dejan quemar grasas.

Come carbohidratos que vengan en su estado natural con toda su fibra protectora: principalmente verduras y hortalizas.

Por último, una vez que comas bien, separa las comidas. Y no pasa nada si te saltas alguna comida. El ayuno intermitente es bueno porque deja descansar a la insulina.

Comiendo así, puedes comer sin miedo, hasta saciarte. Porque seguramente comerás menos. Comiendo comida de verdad y priorizando sus nutrientes, es más fácil comer de menos que comer de más. Por lo tanto la cantidad, a la larga, no va a ser un problema, porque te vas a saciar antes.

Y además como consecuencia vas a adelgazar.

¡Y lo mas importante es que tendrás SALUD!

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