LAS CALORÍAS: NO IMPORTAN TANTO

No paran de repetirlo: no puedes ingerir más calorías de las que gastas, o engordarás. La teoría del famoso “déficit calórico” que lleva a la conclusión que las calorías son calorías, sea cual sea su precedencia. Por lo tanto, según esta teoría, 500 calorías de salmón, de brócoli, o de pastelitos son lo mismo. Vas a ver que las calorías no importan tanto a la hora de adelgazar

¿QUÉ SON LAS CALORÍAS?

Las calorías son unidades de energía térmica que se pueden utilizar o almacenar. Esta es la clave: o se utilizan o se almacenan.

Y esto no depende de comer más o menos cantidad de comida, sino de lo que comes.

– Si comes 500 calorías de pasteles, que son carbohidratos, subirá muchísimo la insulina para retirar toda la glucosa que estás ingiriendo.

– Si comes 500 calorías de brócoli, también son carbohidratos, pero al haber una buena dosis de fibra, la curva de la insulina será mucho más suave.

– Si comes 500 calorías de sardinas, que son básicamente grasa y proteínas, la insulina aparecerá de forma muy leve, porque en las sardinas no hay apenas glucosa.

Son 500 calorías en los 3 ejemplos: Los pasteles todo el mundo tiene claro que son insanos, pero tanto el brócoli como el salmón son alimentos naturales y saludables.

Las calorías son las mismas, pero tu metabolismo hará cosas muy distintas con ellas.

Puedes controlar la cantidad de comida que ingieres, pero NO puedes controlar el gasto energético:

– Cuánta de la energía ingerida se va a destinar a caminar

– Cuánta a mantener la temperatura corporal

– Cuánta como glucógeno

– Cuánta va a acumularse como masa muscular

– Y cuánta va a acumularse en forma de grasa.

Tu cuerpo NO es una cámara calorimétrica.

Es decir, de todo lo que comes, ¿Cómo sabes qué parte se va a tu michelín?

LAS HORMONAS SON LA CLAVE

Tu cuerpo procesa, almacena y libera energía a través de las hormonas. 

Hay alimentos que acumulan grasa y otros que no, aunque tengan las mismas calorías.

Por lo tanto:

La clave de las calorías reside en si éstas son utilizadas o si son almacenadas.

Y quien gobierna esto es la INSULINA.

LA INSULINA, OTRA VEZ

La insulina, clave en tu metabolismo, se encarga de disminuir el nivel de glucosa en sangre, almacenándola como energía.

– Te recuerdo: mientras la insulina esté alta, no puedes quemar grasas.

La grasa tiene más calorías y por ello dicen que «engorda». Pues bien:

– La grasa con todas sus calorías NO estimula apenas la insulina

– Y sin apenas insulina de por medio todas esas calorías se van a utilizar como energía en lugar de almacenarlas.

Los médicos, para adelgazar te recomiendan que «comas menos» y una dieta «baja en grasas». Te están dando el consejo equivocado porque siguen creyendo que son las calorías lo que te engorda junto a la falta de ejercicio que te impide quemarlas. Te dicen que comas menos y te quitan las grasas y sin embargo no arreglas nada. De hecho está claro que no funciona porque la epidemia de obesidad sigue disparándose cada año.

No te engordan las calorías sino la insulina, que estando alta, sigue almacenando grasa y no te permite quemarla. Tampoco es cuestión de comer menos, es cuestión de comer mejor.

– Si desayunas huevos con panceta, posiblemente tu médico se alarme, porque disparará el colesterol. Pues bien, este desayuno subirá el HDL (el bueno, ¡bien!) y bajará los triglicéridos (que deben estar bajos, ¡bien otra vez!), protegiéndote a nivel cardiovascular. Y no disparará la insulina, por lo que además de estar más sano, pondrás tu cuerpo en disposición de adelgazar.

– En cambio, si desayunas el desayuno convencional como una tostada con mermelada, un jugo de naranja natural y leche descremada, subirá la insulina rápidamente y se encargará de que toda la glucosa no utilizada se convierta en el hígado en triglicéridos y se almacene en el cuerpo en forma de grasa. No solo no adelgazarás, sino que bajará tu HDL (el colesterol bueno, que debe estar alto) y subirán tus triglicéridos en sangre. Fatal para tu salud. Y además te pondrás en disposición de engordar.

Sin embargo, los médicos, ante la teoría convencional del balance energético te culpan a ti, como paciente, de tu obesidad. Siguen aconsejando «comer menos con una dieta baja en grasa para que tenga pocas calorías y ejercicio». ¡¡Esto es una falacia!!

El comer menos tiene que ser una consecuencia en un cambio del metabolismo para utilizar la grasa corporal y no almacenarla.

Si tu insulina está siempre alta, almacenarás grasa y te convertirás en quemador de azúcar «sugar-burning». ENFERMAS Y ENGORDAS.

Si la insulina está baja te convertirás en quemador de grasas  «fat-burning». ADELGAZAS.

¿POR QUÉ TANTO RUIDO CON LAS CALORÍAS?

Porque había que buscar un culpable de la obesidad sin dañar a la industria alimentaria. Ningún alimento que produzca la industria vende calorías. Dicen por ejemplo que ciertas galletas NO te engordan, que lo que engordan son las calorías.

La industria alimentaria se ha preocupado por hacer llegar al consumidor que por ejemplo, comer 5 o 6 veces al día no engorda. Si comes más veces, comes más. Su objetivo es hacer dinero. Con culpar a las calorías de la ganancia de peso, estaba todo resuelto. Y es justo al revés, comer entre horas estimulará más veces la insulina y te hará engordar, no las calorías.

Otro ejemplo que la industria alimentaria promueve es que se las ha ingeniado para convencer al mundo que “el desayuno es la comida más importante del día”, y así se jacta de vender cereales de desayuno llenos de azúcar, panadería, galletas, o jugos envasados. Y así cuando engordas, la culpa es de las calorías y tuya, que ingieres más de las que gastas. Ellos se salvan y siguen vendiendo.

¡NO CUENTES CALORÍAS!

Por lo tanto es importante lo que comes, no sus calorías.

Si quieres perder peso, tendrás que centrarte en utilizar la grasa que tienes acumulada y sostenerlo en el tiempo.

Y esto se logra con una respuesta hormonal adecuada y mantenerla a largo plazo.

¡¡Contar calorías no funciona!!

Por lo tanto la calidad de la dieta es lo verdaderamente importante.

– Come comida de natural rica en nutrientes.

– Evita toda la comida procesada.

– Aumenta el consumo de grasas saludables como las grasas que vienen de forma natural en carnes, pescados o huevos, el aceite de oliva, la palta, los frutos secos, etc, que no estimulan apenas la insulina, por lo que las quemarás fácilmente.

Evita el azúcar y todas sus variantes. También los refrescos. Disparan la insulina y no quemarás grasas.

– Reduce harinas y otros carbohidratos refinados (pan blanco, pasta, arroz). Son sólo grandes estimuladores de la insulina. No te benefician tampoco.

– Por último, cuando ya hayas aprendido a comer, separa las comidas. Y no pasa nada si te saltas alguna comida. El ayuno intermitente es bueno porque deja descansar a la insulina. Pero si se realiza con regularidad, es contraproducente para las hormonas tiroideas y mas en la mujer!.

Comiendo así, puedes comer sin miedo, hasta saciarte. De hecho, seguramente comerás menos. Porque comiendo comida real es más fácil comer de menos que comer de más. Por lo tanto la cantidad, a la larga, no va a ser un problema, porque te vas a saciar antes.

LIBROS RECOMENDADOS

Gary Taubes, periodista científico y licenciado en Física en Harvard, escribió “Por qué engordamos”, de fácil lectura.

Básicamente defiende que:

– El consumo excesivo de calorías no te hace engordar más y «gastar más energía de la que consumes» no conduce a la pérdida de peso a largo plazo, conduce al hambre.

– La obesidad es un trastorno de exceso de acumulación de grasa, no de comer en exceso y no moverse.

– La obesidad se produce por un desequilibrio en el metabolismo de las grasas. 

– El problema son los carbohidratos y los azúcares por su efecto sobre la secreción de insulina. Los carbohidratos refinados, los almidones y los azúcares son la causa dietética de la enfermedad coronaria, la diabetes, el cáncer, el Alzheimer y muchas otras enfermedades crónicas actuales.

– La insulina es el principal regulador del almacenamiento de grasa. Cuando los niveles de insulina están elevados acumulas grasa en tu tejido graso. Cuando caen los niveles de insulina, liberas grasa de tu tejido graso y la usas como combustible. Al estimular la secreción de insulina, los carbohidratos te engordan, aumentan el hambre y disminuyen la cantidad de energía que gastas en el metabolismo y la actividad física.

Ah!! y recuerda!.. Entrena FUERZA!!

Otros libros que te recomiendo:

«El código de la obesidad»del Dr. Jason Fung.

«El milagro metabólico»del Dr. Carlos Jaramillo.

Categorías: Artículos

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